Pioneros de Siempre

Cruzamos el océano y llegamos a un pequeño pueblo, a unos 50 kilómetros de Roma, la capital de la Bella Italia.

Otra Latitud, otro clima, otro idioma, otras costumbres y por supuesto otra gente que vive distintas inquietudes, quizás condicionadas por  la superpoblación y la sociedad de consumo donde la palabra globalización, seguramente no puede estar ausente.

Ahora nuestros pasos nos acercan  a la ciudad de Aprilia, casi en los suburbios de la “eterna” Roma. Recorremos sus calles con sus casas del alto, casi solitarias a esas horas de la madrugada. En una de esas casas, no importa en cual, donde un hombre todavía joven, quizás de unos  cincuentitantos años, manipulea una computadora y trata de viajar mediante “Internet”, sin mucha precisión; es Procesión Día del Mineroque hace poco que tiene  este servicio de la modernidad. Pero él como tantos otros, iluminado su rostro solamente por la luz reflejada de la pequeña pantalla, trata de comunicarse más allá de lo cotidiano, de las cosas de todos los días.

Seguramente que se presentarán en su monitor diversas posibilidades de conocer lugares y gentes.

Pero el rostro del hombre, en ese justo momento se vuelve patético y trasunta inquietud, ansias insatisfechas y busca…y busca; hasta que de pronto su semblante se ilumina más que la pantalla y al mismo tiempo que sus recuerdos. Aparece una imagen, buscada, deseada, y que con una fuerza sin igual se había grabado en sus pensamientos y sentimientos, hace 42 años atrás…

Un pueblo en un valle rodeado de montañas y no muy lejos el  bosque. Calles pintorescas que suben y bajan; casas que se multiplican en el colorido de sus techos a dos aguas y en algunos casos  con una columna de humo que recta y sin prisa se eleva tratando de alcanzar el cielo profundamente azul.

Por fin la imagen querida, deseada durante tanto tiempo, se hace realidad en la pequeña pantalla, en esa ciudad lejana, más allá del océano.

De Río Turbio se trata y el hombre sentado frente a la computadora, en ese pueblo de nombre extraño, es Doménico Sementilli.

Vista panoramica rio turbioNuestro personaje arribó  a esta tierra del carbón junto a sus padres en el año 1951, como inmigrante,  y luego por los avatares de la vida, cuando tenía once años de edad, se alejó del lugar, primero  Buenos Aires y finalmente a Italia donde se casó y tuvo dos hijas. Pero Doménico Sementilli, no se olvidó nunca de este rincón de la Patagonia, y así transfirió a su nueva familia sus vivencias  y la infancia inolvidable transcurrida en este lugar.

En el momento en que Doménico Sementilli visualiza en la pequeña pantalla de su computadora, las imágenes de Río Turbio, en esa ciudad tan lejana de Europa y en esa pequeña habitación, es que inicia el imaginariamente el viaje de retorno y es entonces en que muchos nombres se agolpan en su memoria y quiere mencionarlos a todos: Doménica y Yanna Ciaruffoli, Luis Martinez, Elena Branzuel, Miguel y Oscar Decristófaro, Emma Papusch, Ricardo Bordón, Anita y Tómas Scott…

Otras imágenes se le cruzan en la mente: la primera escuela de Río Turbio, la querida Nacional Nº 15, con los maestros Nicoletti, Gomez, y Pintos…la  humilde Iglesia Santa Bárbara (hoy convertida en capilla) donde tomara la primera comunión con el padre González. No son cientos, sino miles los recuerdos que afloran esa noche de una infancia feliz en este rincón de Santa Cruz, en este Río Turbio que ya se diluyó en el tiempo del crecimiento, pero que indudablemente todavía mantiene vivo  el mismo espíritu de esos comienzos pioneros.

Más nombres asoman, como tropel, en la mente de Doménico que como fascinado mira la pantalla iluminada en esas horas de la madrugada en su viaje por Internet.

No se atreve a moverse y un silencio completo, casi religioso lo rodea en esa casa de esa población tan alejada de aquí: Enrique Dominguez, Pablo y Alberto Badioli, Rubén (Tatin) Blancá, Jorge Silva, Olga Litjarezky, Jorge y Rosa Proligyn, Joaquin Millanahuel…

Nombres que son rostros risueños, pícaros algunos, pero todos despreocupados, que marcaron un tiempo en la vida de nuestro personaje y que nos habla de un tiempo de recuerdos simples y felices; maravillosos recuerdos donde la maldad no tenía cabida.

Pese a la distancia y a las urgencias de la vida  se mantienen con total frescura los recuerdos de los pocos años transcurridos en Río Turbio y que lo marcaron para siempre.

Nuevos nombres de niños que ya son hombres y mujeres; algunos que todavía comparten sueños y esperanzas en esta tierra del carbón: Luis Poblete, Carlos Menna, Juan y Loreto Belforte, y también Marina Belforte, Juan Olivera, Luis y Graciela Aguirre, Mauro Bertagna, Jorge Rovitti, Arturo y Daniel Carrizo.

Desfile sobre la avenida CastiglioneDoménico o Domingo Sementilli, en esa horas de madrugada, en ese pueblo de casa altas que no conocemos y que está tan lejos, rodeado de la obscuridad que como espeso cortinado lo aísla de la realidad de su habitación y con la sola luz de la pequeña pantalla de su computadora, con una profunda emoción y sentimiento se transporta mágicamente al otro extremo del  mundo, a un pequeño rincón de la provincia de Santa Cruz, donde comienza la Cordillera de Los Andes, precisamente al  Río Turbio del año1951, del que luego partiera con una valija grande llena de felices momentos y de recuerdos de su gente… Como olvidarla Fiesta del Minero y su 4 de diciembre con el asado que compartían todos y la Banda de Música de Puerto Natales; los muñecos de nieve; los juegos con los trineos compartidos también por los mayores; los mineros que fraternalmente recibían con el consabido mate cocido…

Pasaron muchos años desde ese tiempo del Río Turbio y también de la vida, pero algunas cosas todavía se mantienen como el Quonset Nº 73 donde viviera Doménico Sementilli con su padre carpintero, su madre y su hermana. También el recuerdo de las pequeñas cosas como el sabor de los panqueques hechos sobre la cocina a carbón o los paseos en el sulky que arrastraba la yegua mora de don Pedro Ciaruffoli por las calles enripiadas del Río Turbio de entonces; momentos  que quedaron guardados como un tesoro de un tiempo feliz y único del pueblo que nunca olvidó.-*


Comentarios   

#1 orlando oscar 22-07-2012 20:23
:D En realidad éscribi antes una notita para Ramón, donde decía lo mucho que me alegraba descubrir que esta en plena actividad y siempre haciendo lo que nos gusta. Yo lo sigo haciendo a través de mi página WWW.aldiaformosa.com.
Quería comunicarme con el y dejarle mis saludos y recuerdos para él, y doménica. Gracias. Orlando Oscar Zerbatto .
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