Pioneros de Siempre

Lo conocí un sábado por la mañana en un lugar un tanto extraño para un cura. Y también en una situación muy particular. Me encontraba en  esas primeras horas de la jornada en el polígono del Tiro Federal Argentino de Río Turbio, inscribiéndome para un concurso de tiro al blanco con la finalidad de participar en el evento deportivo que casi todos los fines de semana organizaba la comisión directiva presidida en ese entonces por el  médico Dr. Omar Catullo –un hombre apasionado por la entidad- a la que llevó al más alto nivel institucional, tanto en lo deportivo como en lo cultural y social.

b_200_189_16777215_00_images_Articulos_pequenas_historias_Varela_385.jpgPero volvamos a nuestra historia. Precisamente a nuestro personaje inolvidable, que en ese momento también se anotaba en el torneo de tiro, como uno de los tantos participantes y que era el padre salesiano José Domingo Varela, el cura de la Cuenca; el que atendía los requerimientos espirituales de los habitantes de este punto austral, amante del deporte del tiro al blanco y, en honor a la verdad digamos que,  era un excelente tirador, particularmente en pistola.

Esto no pretende ser una biografía, mas bien un simple relato que podemos brindar gracias a que teníamos una relación de amistad, con las naturales diferencias que surgen de la edad, formación e ideas de nuestro personaje.

El Padre Varela era múltiple. Tenía tiempo para todo. Además de oficiar la misa del final de la tarde en la histórica iglesia Santa Bárbara (hoy convertida en capilla), atendía las necesidades religiosas de la dilatada Cuenca y la dirección del Colegio Salesiano. Su reloj personal marcaba el día con 48 horas.

Y es así que era usual  encontrarlo visitando a las familias rioturbienses, sobre todo a las pioneras, aquellas que arribaron en 1948, en los albores de la explotación del carbón, cuando los tiempos no eran tan fáciles y sumaban más las dificultades. Los domingos se trasladaba a la vecina y postergada localidad de 28 De Noviembre de esos días, para realizar el oficio religioso en lo que entonces era el Centro Comunitario y que por una gestión que realizó ante el Intendente Municipal de Río Turbio, Pedro Adolfo Dubié, posteriormente fue cedido definitivamente para las actividades de la Parroquia Santa Bárbara, construyéndose al  transcurrir el tiempo, sobre su base, lo que ahora es la Iglesia María Auxiliadora. Recordemos que entonces el Municipio era uno solo y abarcaba la ciudad de Río Turbio donde residían las autoridades, el pueblo de 28 De Noviembre, Julia Dufour ( ex Dorotea),  y Mina 3.

Como decíamos, el accionar del Cura Varela era intenso y múltiple, demostrando una gran capacidad de trabajo, ya que además conducía  el espacio “La Voz de la Iglesia Católica” dos veces por semana en la  Radio local y todavía le quedaba tiempo para incursionar en radio-teatro con adaptaciones realizadas por el mismo y que también dirigía, con la  participación de elenco de Río Turbio formado por personas con inquietudes. Así nació la obra “La Gran Tragedia” basada en la pasión y muerte de Jesús, que se estrenó en una Semana Santa y logró una audiencia muy importante.  Se debió reponer por demanda de los oyentes. Agreguemos que a nivel nacional en el ciclo de “las Dos Carátulas _El Teatro de la Humanidad_” que se irradiaba desde Buenos Aires y para las 40 filiales del interior del país, fue incluida una obra de su autoría.

El padre Varela había adoptado el seudónimo de “Martín Plomo” en sus escritos de los que recordamos: “Versos con Aguijón” que vieron la luz en 1977 y posteriormente una selección de veintidós cuentos patagónicos y que me dejó en  custodia, los  que solamente se difundieron por la Radio de Perito Moreno en la voz tan particular del también inolvidable Alejandro Ariznabarreta, locutor rioturbiense. Puede que podamos con la ayuda de alguna entidad, publicarlos en un futuro cercano, como le hubiera gustado.

Era evidente que el paisaje de la zona lo atraía  con sus  luces y sombras y es así que en los años 80 toma el pincel y la espátula y de una paleta maestra fue depositando colores y formas sobre telas, que reflejaron lugares y personas del lugar. En los Estudios de la Radio Nacional es posible admirar un óleo donado,  con la primera casa que se construyó en la Villa Minera  y de fondo la entonces Iglesia Santa Bárbara en un día brillante de nieve. El padre Varela era un gran retratista y así lo demuestran los innumerables dibujos a carbonilla, lápiz o simplemente con la democrática birome, de loshabitantes de la Cuenca y que se atesoran en viviendas de antiguos vecinos.

En estos recuerdos me viene a la memoria una anécdota contada por el antiguo poblador  Edmundo Decristófaro, mecánico rioturbiense y ex empleado de YCF, quien describe la personalidad y la fe de José Domingo Varela: se encontraban realizando un viaje hacia Río Gallegos por la ruta de ripio, y ya en la cercanía del  paraje El Zurdo, casi a mitad de camino, el jeep en el que se trasladaban sufre un percance. Al revisarlo Decristófaro se da cuenta que había perdido un tornillo vital y sin el cual era imposible continuar viaje, así se lo dice a Varela. Este sin inmutarse le responde:… - “Ud cree en Dios, lo mismo que yo y él seguramente nos va a ayudar en esta situación, así que busquemos y estoy seguro que encontraremos la solución”-. Dicho lo cual el Cura empezó a recorrer la calzada, su negra sotana al viento y  con la cabeza baja luciendo su tradicional boina, tratando de visualizar entre el gris del ripio algo que tuviera aspecto metálico. Cual no sería la gran sorpresa de su compañero de viaje, cuando luego de recorrer varios metros, este le dice en tono de pregunta:..-“ - Esto puede servir…?” y le muestra un tornillo similar al perdido. Incrédulo, el mecánico se pone a trabajar y logra superar la emergencia pudiéndose  de esta manera continuar el viaje interrumpido. Lo extraño del caso es que el tornillo encontrado tenía señales de óxido y tierra, evidencia de haber estado mucho tiempo a la intemperie en la ruta. Una vez superada la contingencia, el cura Varela, habló: “_Yo le dije que Dios siempre me acompaña…”_ A lo que su compañero de viaje atinó a decir: “_Ya lo veo…_” Y sin otro comentario, tratando de recuperar el tiempo perdido,  enfilaron hacia Río Gallegos.

El padre José Domingo Varela, estaba comprometido con el lugar y con su gente y con un  fuerte y visceral rechazo hacia la injusticia, es por eso que en 1976, cuando detuvieron a un grupo importante de vecinos por sus ideas o por su pertenencia a un gremio o partido político, fue uno de los pocos que se manifestaron en contra del procedimiento ordenado, haciendo escuchar su voz en esos tiempos difíciles. Quizás eso le valiera el posterior traslado que nunca solicitó.*


 

 

Comentarios   

#1 Flavio Díaz Portela 06-08-2014 18:54
Estimado :
Esos vecinos detenidos fueron : Mi padre, Horacio Díaz, más conocido como "Loco Pepe", Ñaño Gonzáles, creo que Aguilar y no recuerdo los otros. 9 en total.
Mi padre estuvo 29 días desaparecido (en la U15 de Río Gallegos), torturado, y luego con detención domiciliaria por casi 4 años.
El Padre Varela fue a reclamar al Crnl. Caloni, del Ejército, al que le habían pagado para que los hicieran desaparecer por motivos sindicales. Terminaron discutiendo, se fueron a las manos, y el milico lo sacó a patadas, literalmente.
El Padre Varela fue único en su especie. Tengo aún un ejemplar original de "Versos con Aguijón"...
Un abrazo,
Flavio
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